Un Calvario genovés en Trigueros (Huelva)

Por Manuel Ramón Reyes de la Carrera, Lcdo.  en Historia del Arte.

manuelramonrc@gmail.com

Extracto de artículo publicado en Cuadernos de Estepa nº4. Actas del I Congreso andaluz sobre Patrimonio Histórico. Estepa, 2009.

Colección particular. Trigueros (Huelva)
Escultura en madera policromada
Mide 1.25 x 64 la vitrina donde se conserva
Atribuido a Francesco Maria Maggio
Segundo tercio del siglo XVIII

En la sacristía de la Iglesia Prioral de San Sebastián de Puerto Real (Cádiz) se halla un cristo crucificado que según la bibliografía consultada se trata de una imagen italiana del segundo tercio del siglo XVIII y de clara filiación con la escuela escultórica genovesa. Dicho crucificado muestra un notable parecido con el que se conserva en la colección particular de Trigueros que venimos estudiando, presentando este último la fortuna de aparecer inserto dentro de un grupo escultórico completo junto a la Virgen María, María Magdalena y San Juan Evangelista, conformando iconográficamente un clásico calvario. Como ya hemos apuntado anteriormente la pertenencia de estas esculturas a la escuela genovesa es clara, y últimamente se ha apuntado la vinculación del crucificado de Puerto Real con el quehacer del escultor italiano Francesco Maria Maggio, gracias a la atribución y a las similitudes con el Crucificado de la Iglesia de San Jorge de Alcalá de los Gazules (Cádiz).

De Francesco Maria Maggio se sabe que nació en Génova en torno a 1705, hallándose en Cádiz al menos desde 1740, ciudad en la que falleció el 10 de marzo de 1780 cuando contaba 75 años de edad. Sólo el Cristo de la Piedad de la Iglesia de Santiago de Cádiz está documentado como obra suya de una forma fehaciente. No obstante, se le han atribuido toda una serie de crucificados, en base a los rasgos formales que presenta el Cristo de la Piedad, tales como cabeza inclinada hacia la derecha con la cabellera recogida hacia atrás desde el lado izquierdo, cayendo así por encima del hombro derecho, abultados párpados, nariz recta, bigote finamente tallado y barba bífida que en la cara se separa de la patilla perdiéndose tras la oreja, amén de una marcada verticalidad compositiva con respecto a la cruz y el sudario anudado en el centro.

Algunos de estos crucificados son, por ejemplo, el Cristo de la Misericordia del Hospital de San Juan de Dios de Cádiz, el Cristo de Jerusalén y Buen Viaje de la cofradía de los judíos, sito en la Catedral de Huelva, y también el Cristo de la Caridad de Tarifa (Cádiz), así como el ya mencionado de Alcalá de los Gazules (Cádiz) que comparte además con el de Trigueros la misma forma de anudar el perizoma. Pese a no ser un crucificado, Nuestro Padre Jesús Nazareno de la localidad sevillana de Olivares también se ha puesto en relación con la obra de Maggio.

Sin embargo, tanto el crucificado de Trigueros como el de Puerto Real presentan un marcado carácter maraglianesco, fruto del arqueamiento del cuerpo hacia la derecha, aunque no tan pronunciado como se observa en la obra del maestro genovés Anton Maria Maragliano. Ésto puede deberse tanto a que el propio Maggio conocería personalmente en Génova las creaciones del maestro, como al éxito que tuvo la escultura de Maragliano y de sus seguidores directos en la provincia de Cádiz, donde se conservan algunos ejemplos como el Cristo de la Salud de los carmelitas descalzos de San Fernando (Cádiz) del propio Maragliano o el crucificado de la Iglesia Prioral de El Puerto de Santa María (Cádiz) de su círculo más cercano. Por lo tanto no debe extrañarnos que Maggio siguiera modelos maraglianescos y aunque se ha apuntado la excesiva rigidez y verticalidad de sus crucificados, esto podría entenderse como una adaptación del escultor hacia las formas de la imaginería andaluza. No obstante pensamos que pese al arqueamiento un tanto maraglianesco de los cuerpos de los cristos de Puerto Real y Trigueros, éstos presentan una nota que aunque dinámica les suma verticalidad. Nos referimos al trozo del paño de pureza que sobresale de la cadera derecha agitándose bruscamente hacia arriba, quizás el escultor lo haya colocado tan movido para ocupar el hueco dejado por el arqueamiento del cuerpo y como nexo para establecer la verticalidad entre la cabeza y los pies.

No debemos olvidar que lo conservado en Trigueros es un calvario completo, puesto que aparecen María a la derecha, San Juan Evangelista a la izquierda, la Magdalena arrodillada junto a la cruz y bajo el monte una sierpe con una manzana en la boca, símbolo éste de la victoria de Jesucristo sobre el pecado y la muerte, puesto que al lado de la virgen se conservan un par de tibias, señal de que se situaban junto a una calavera debajo del crucificado, simbolizando a Adán.

Todo el grupo está realizado en madera policromada a base de colores planos en las vestimentas, con mayores matices en la policromía de los rostros y cuerpo del crucificado. La Virgen viste túnica color ocre y manto azul con envés celeste y fino encaje de tela aplicado alrededor, el evangelista viste los propios de su iconografía, es decir, túnica verde y mantolín rojo calzando sandalias y la Magdalena túnica azul oscuro con manto anaranjado, dejando al descubierto su cabellera.

La Venerable Orden Servita de Cádiz posee la cabeza de un San Juan atribuido por Sánchez Peña a Francesco Maria Maggio, lamentablemente no lo hemos encontrado reproducido para estudiar las posibles conexiones estilísticas con el que venimos estudiando. Igualmente se le atribuyen a Maggio algunas dolorosas de candelero como la Vírgen de los Dolores de la Iglesia de San Lucas de Jerez, perteneciente a la cofradía de las Tres Caídas y su homónima onubense custodiada en la Catedral de la cofradía de los Judíos como el Cristo de Jerusalén y Buen Viaje que citamos anteriormente. Ambas dolorosas comparten con la Magdalena y la dolorosa del calvario un rostro ovalado, ceño relajado pese al llanto, nariz un tanto alargada y discreto hoyuelo en la barbilla, aunque tanto la Magdalena como la dolorosa presentan labios muy finos, con la boca entreabierta dejando entrever la dentadura, no así las dolorosas de candelero.

La presencia de este calvario en una colección particular no debe extrañarnos, puesto que también en la órbita de satisfacer la piedad privada encontramos el Calvario de la Capilla de las Hermanas de la Cruz de la Palma del Condado (Huelva). Este conjunto fue donado por don Ignacio de Cepeda y Soldán, Vizconde de la Palma, al Colegio de Hermanas de la Cruz en su fundación y muy acertadamente se ha puesto en relación con Maragliano y su círculo, puesto que la disposición del Cristo es la misma que la del Cristo de la Salud de San Fernando (Cádiz). En las mismas circunstancias se conserva un elegante crucificado de márfil en la colección González del Campo de Córdoba, presentando de nuevo su ejecución formas maraglianescas y de su círculo.

Por todo lo expuesto pensamos que el calvario de Trigueros podría tratarse de una obra de Francesco Maria Maggio, fechable en torno al segundo tercio del siglo XVIII, no obstante esperamos que su puesta en valor desde aquí sirva para plantear nuevas hipótesis y enriquezca la investigación sobre la imaginería genovesa en Cádiz.

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Acerca de elenagonzalezperez

Lcda. en Historia del Arte y Experto universitario en Gestión del Patrimonio: diseño, organización y producción de exposiciones. Máster en Arquitectura y Patrimonio Histórico (estudiado en el IAPH)
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Una respuesta a Un Calvario genovés en Trigueros (Huelva)

  1. charobarrios dijo:

    Muy interesante, Elena.

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